Diez cosas que aprendí en mis veintes

Tenía la intención de publicar esto el viernes 11 de octubre, último día completo en el que tuve veintinueve años; pero debido a embolates varios, pereza y el hecho de que el texto estaba muy crudo todavía hubo que esperar. De modo que lo estoy haciendo casi tres semanas más tarde. ¿Y de qué trata este opúsculo exactamente? Pues bien, a menudo sucede que llegamos a conclusiones interesantes sobre la vida y que puestas por escrito quedarían muy bien, pero las más de las veces las dejamos pasar y se quedan en el olvido. Seguro que muchos/as/es de ustedes lo han vivido. Con el deseo de preservar al menos algunas de estas conclusiones, e inspirado también en parte por una amiga muy querida que publica una lista anual de cosas que aprendió durante el pasado año calendario, quise despedirme de la década de mi vida que acaba de terminar compartiendo diez lecciones que aprendí entre mis veinte y mis veintinueve en forma de pequeños aforismos o párrafos. El número inicial iba a ser de veinte por aquello de que estaba honrando mis veintes, pero luego resultó que tuve dificultades pensando en veinte cosas que quería realmente decir, por un lado, y por el otro caí en cuenta de que tiene más sentido que fuesen diez visto que se trata de una década, y también porque de no ser así tendría que cranearme treinta lecciones antes de cumplir cuarenta, cuarenta antes de cumplir cincuenta, y así. 

Creo que no está de más aclarar que ninguna de estas lecciones pretende ser profunda, original u objetivamente significativa. Es claro que mucha gente ya ha llegado a conclusiones casi idénticas cientos o miles de veces a lo largo de la historia humana, y que más de un potencial lector o lectora piense "Yo esto ya lo sabía con ocho años, no sé por qué a este le tomó tanto tiempo darse cuenta," también es bastante probable que muchas o todas las lecciones que puse les suenen a perogrullada. Y quizás lo sean para la mayoría, pero no lo fueron para mí en el pasado y es el haberlas aprendido en los pasados diez años lo que me gustaría resaltar. Y si corro con la suerte de que a alguna persona que las lea le suenen así sea un poquito, que la lleven a la reflexión o le recuerden sus propios aprendizajes en la misma o cualquier etapa de la vida, pues tanto mejor.  

Respecto de la estructura, cada ítem de la lista apunta a ser lo más conciso posible, pero también me he dado el permiso de extenderme un poco cuando el hilado mismo del pensamiento me llevó a ello. En los casos en que del pensamiento inicial se deriva un cierto corolario o consecuencia que creo que merece la pena incluir lo he hecho con un .1 a lo Ludwig Wittgenstein en el Tractatus Logico-Philosophicus. No podría estar yo más lejos del genio austríaco pero me gusta su sistema de organización así que lo adopté (y espero que puedan perdonar la referencia, de algo me tiene que servir haber estudiado Filosofía ya que para conseguir trabajo definitivamente no  fue). Sin más preámbulos ni rodeos, aquí va la lista. Ya me contarán quienes gusten si se quedan con algo de ella o no:


1. El tiempo, la atención y el interés son algo que se da libremente; y con la misma libertad pueden dejar de darse.

2. Ser atractivo y deseable en el sentido romántico y/o sexual de ninguna manera es un reflejo del valor como ser humano de nadie.

3. No toda pregunta merece una respuesta y hay ciertas cosas de las que es mejor no enterarse nunca.

4. Al 99% de la gente lo tiene sin cuidado lo que hacemos o dejamos de hacer para bien y para mal. Por eso es que el miedo al "qué dirán" es infundado la inmensa mayoría de las veces.

5. Incluso cuando no podemos controlar lo que sentimos, sí que podemos elegir el lugar en la vida y la relevancia que le damos a un sentimiento.

6. Escribió Hegel que el otro es como un espejo en el que cada quién se ve reflejado. Y aunque hay ciertas cosas sobre uno mismo que se pueden descubrir en soledad hay otras, en cambio, que requieren que compartamos con otras personas.

7. Los seres humanos en general somos criaturas complicadas y contradictorias, y mucho más cuando nos hacemos adultos ("un desastre hecho de tristeza y fobias," dice una película que me encanta), es casi un milagro que seamos capaces de convivir y de soportarnos entre nosotros/as/es.

7.1. Por lo tanto, si hay gente en nuestras vidas que nos acepta y nos aprecia sin importar nuestras neurosis y vainas jartas, debemos verlo como un regalo de inestimable valor.

8. "Vanidad de vanidades y todo es vanidad," reza mi versículo favorito de la Biblia. Me gusta porque nos hace preguntarnos cuánto de lo que valoramos y por lo cual nos preocupamos es genuinamente significativo más allá del impacto que tiene en nuestro ego.

8.1. Las posesiones materiales, el éxito y la aprobación ajena son cosas que vivimos persiguiendo pero que al final no nos ayudan a responder las preguntas más interesantes que plantea el vivir.

9. Todo es transitorio y efímero; no hay alegría ni tristeza, placer ni dolor que dure para siempre.

9.1. Uno cree que no puede soportar un acontecimiento difícil hasta que lo vive y entonces descubre que sí puede; o juramos que no podemos vivir sin algo o alguien hasta que llega el momento de hacerlo. Por algo dijo Nietzsche que lo que no nos mata nos hace más fuertes.

10. No sé si haya vida después de la muerte o un más allá, pero mientras no aparezca algo que me convenza de ello elijo creer que somos seres hijos del tiempo, nuestra existencia tiene un principio y un final claros. Y si ese es el caso entonces creo que lo que más tiene sentido hacer es procurar que lo que pase entre ese principio y ese final valga la pena: buscar lo bello y lo bueno que hay en este mundo, así sea poco, compartirlo con quienes nos importan, y defenderlo cuando haga falta. Y con eso me parece que ya estamos caminando por donde toca. 




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