Reseña: "Fire and Blood"
Idioma: Inglés
Fecha de publicación: 20 de noviembre de 2018
País de publicación: Estados Unidos
Editorial: Random House Books
Páginas: 736
Ilustraciones: Doug Wheatley
El rotundo éxito de la saga A Song of Ice and Fire y de su adaptación televisiva Game of Thrones (a dos meses de estrenar su última temporada) ha convertido a personajes como Jon Snow, Tyrion Lannister y Daenerys Targaryen en auténticos íconos de la cultura popular y a su creador George R.R. Martin en uno de los gigantes de la literatura fantástica. No debe sorprender por tanto que el crecimiento exponencial del grupo de fanáticos y el deseo constante por más material situado en el universo de Westeros hayan llegado hasta tal punto que la espera por el sexto volumen de la serie, The Winds of Winter, se ha convertido en una quimera para miles. Y aunque Martin sigue enfrascado en la redacción de la novela después de más de siete años y no se ha comprometido con ninguna fecha de publicación, ello no quiere decir que no haya querido darnos algo a los aficionados para endulzar un poco la espera, y es aquí donde entra Fire and Blood, obra publicada con sorprendente rapidez dada la ya famosa lentitud del escritor. Muchos fanáticos enfadados por la demora en la publicación de The Winds of Winter se niegan a comprarlo y acusan a Martin de sólo estar interesado en lucrarse aprovechando la buena voluntad de sus lectores, pero lo cierto es que el libro es lo que hay y despreciarlo por una falsa creencia de que los autores están obligados a satisfacer a la audiencia exactamente cuando ésta lo exige me parece una tontería.
Fire and Blood es un trabajo que no puede ser clasificado como una novela y al que más bien debería ponérsele el rótulo de "libro de historia ficticia": elaborada a partir de varios textos y notas de variable extensión escritas por Martin a lo largo de los años que luego fue complementando y ampliando (buena parte del contenido ya apareció con anterioridad en el gigantesco The World of Ice and Fire y algunas compilaciones), la obra se presenta como producto del trabajo del archimaestre Gyldayn de la Citadela, quien se plantea una reconstrucción académica exhaustiva de la historia en el continente de Westeros de la casa Targaryen, cuyos miembros gobernarían los Siete Reinos de forma prácticamente ininterrumpida durante cerca de trescientos años. El libro actual constituye el primer volumen de dos planeados y cubre eventos comenzando a partir de la campaña victoriosa de Aegon I el Conquistador, quien puso a seis de los Siete Reinos bajo su dominio, hasta los primeros años del reinado de su descendiente Aegon III el Infortunado casi un siglo y medio después. Habiendo dicho esto, me sería difícil culpar a un fanático de A Song of Ice and Fire por no sentirse particularmente interesado en un libro así al inicio, pues una historia dinástica "contada" por un estudioso no parece rival para el drama apasionante que se desenvuelve en la saga principal; pero a la vez creo que el texto merece ser considerado en sus términos y por lo tanto discutiré qué esperar de él en cuanto a forma y contenido y si verdaderamente vale la pena como lectura.
Lo más importante que hay que decir con respecto al estilo del libro es que es que el modo como está concebido (el ya mencionado formato de un libro de historia "verdadera" dentro del universo ficticio) condiciona por completo los hechos que se quieren contar. En efecto, el hecho de que Martin escriba bajo la guisa de un sabio archimaestre cuyos propósitos son más que todo académicos le da a la narración un tono muy sobrio que raras veces abandona el terreno descriptivo, lo cual tiene perfecto sentido al tratarse de un libro de historia escrito para una audiencia erudita (no puedo imaginar que un tomo así fuera un éxito entre la población corriente de los Siete Reinos, empezando porque la mayoría era analfabeta): se trata de presentar los hechos tal y como ocurrieron, no de entretener. Muchos dirán que aquí Martin ya ha perdido la pelea visto que el objetivo de un libro como este debería ser precisamente el entretenimiento, no recibir una lección de historia, y en parte estoy de acuerdo. No es fácil sentir interés por una narración donde hay poca tensión auténtica ni una mirada a la vida interna de los personajes y en la cual la prosa es tremendamente predecible. El buen archimaestre tiene una serie de muletillas y expresiones del tipo "El año X fue de gran prosperidad y paz para el rey Y y la población de los Siete Reinos, pero no se imaginaban las calamidades que se avecinaban", "Nunca sabremos la verdad completa sobre lo que sucedió en el fatídico día de...pero estos son los hechos tal y como los conocemos" o "El conflicto Z fue uno de los más sangrientos de la historia de Westeros y sus efectos son sentidos aún hoy" que se repiten una y otra vez y considerados en conjunto dejan una fuerte sensación de déjà vu, lo cual dificulta sentirse atrapado por el texto y hace fácil distraerse durante los pasajes más áridos y repetitivos. Empero, creo que esta "sequedad académica" es un arma de doble filo y también tiene algunas ventajas que vale la pena considerar. En primer término, la prolijidad con la que el archimaestre se dedica a su tarea permite que el recuento de los hechos sea siempre sumamente detallado, rico en información y datos que hacen más creíble lo narrado y dan la impresión de que estas cosas realmente ocurrieron (esto puede resultar pesado para algunos, pero en mi caso aprecio la profundidad). Se podrá a acusar a Martin de muchas cosas, pero jamás de ser perezoso o superficial en la construcción de su universo. En segundo término nuestro autor se toma muy en serio la idea de que este es un texto de historia, de tal manera que Fire and Blood termina compartiendo algunas características muy interesantes con textos reales pertenecientes a este género. La que más me llamó la atención siendo alguien que desde pequeño se ha interesado por la historia y que vio varias materias de dicha carrera en la universidad es el tratamiento de las fuentes. Como la mayoría de los estudiosos, Gyldayn no escribe su obra desde ceros, sino que se basa parcialmente en el trabajo de otros que lo han precedido, y por supuesto tiene el deber de revelarle a su lectores de dónde viene la información que está presentando. Esto conduce a que frecuentemente se discutan las diversas fuentes de las que se vale el archimaestre para hilar su relato, comparando su fiabilidad, el nivel de detalle de cada una y qué lo motiva a preferir una sobre la otra. De especial nota es el análisis de Gyldayn de sus tres fuentes —un Gran Maestre, un septón y un bufón apodado Hongo—para la Danza de los Dragones, la guerra civil entre los hijos de Viserys I que estuvo cerca de acabar con la dinastía Targaryen. Cada uno de estos personajes presenta versiones divergentes y a menudo totalmente contradictorias de los hechos acaecidos durante este conflicto crucial, así que el trabajo crítico que hace Gyldayn para separar el mero chisme o la calumnia de lo verosímil añade otra capa de realismo al texto. De nuevo, habrá quienes consideren esto una pérdida de tiempo, pero a mí me chiflan este tipo de sutilezas. También hay que decir que la adición de citas y testimonios por parte de Gyldayn, especialmente el del ya mencionado Hongo, que es divertidisímo y cuenta siempre la versión más irreverente y libidinosa de los hechos, ayuda a romper la monotonía y ponerle un poco de picante a la narrativa. Incluso hay momentos donde el propio archimaestre sorprende con algún apunte emotivo o mordaz (esta es la voz de Martin saliendo a relucir, claro está), pero son la minoría. En conclusión diría que el estilo narrativo es definitivamente un gusto adquirido y en el caso de muchos lectores impedirá que disfruten la historia, pero para otros puede ser una bocanada de aire fresco ya que ofrece un tipo de prosa que usualmente está reservada para textos académicos o ya muy antiguos, pues hace trescientos o cuatrocientos años este tipo de crónicas de tono seco y descriptivo era tremendamente común, sobre todo en la literatura de viajes.
No debería haber grandes sorpresas en lo que a la temática general se refiere. Como es de esperarse dado el universo y el autor, las páginas de la historia del archimaestre están repletas de traiciones e intrigas políticas entre casas nobles, conflictos familiares, sangrientas batallas, crímenes horrendos, innúmeras tragedias...y dragones, muchos dragones. Sin entrar en el terreno de los spoilers, los que disfrutan la aparición de estas criaturas en las novelas y la serie estarán más que satisfechos. Obviamente el "gancho" de este libro en comparación con los otros es su enfoque en una casa específica, y debo decir que en este ámbito Martin no decepciona en absoluto: los Targaryen fueron Señores de los Siete Reinos durante tres centurias y su historia familiar está inextricablemente ligada con la de todo el continente durante ese período, por lo cual Martin se esfuerza en que aprender más sobre ellos valga la pena. No sólo se nos presentan los grandes eventos que marcaron el reinado de cada monarca, sino también sus a menudo complicadas relaciones con sus cónyuges e hijos, el impacto que sus decisiones, tanto buenas como malas, tuvieron a lo largo de Westeros y la forma como las demás casas y señores cambiaron con su llegada al poder. Lo variopinto y numeroso de los miembros de la familia (mis respetos a quien no tenga que echar mano del árbol genealógico en el apéndice para evitar perderse) también ofrece oportunidades para subtramas fascinantes que viran entre lo cómico y lo deprimente, lo romántico y lo espeluznante. Al final se hace bastante evidente que todo el caos y la violencia que presenciamos en la saga principal de A Song of Ice and Fire tienen antecedentes y causas enraizadas en conflictos muy antiguos, y además de que los Siete Reinos han enfrentado y sobrevivido cosas peores. Casas enteras se han extinguido, incontables aldeas y pobladores han perecido por causa de las guerras y la hambruna, fuego y sangre en un ciclo eterno que se ha repetido una y otra vez... y en el centro de todo los jinetes de dragón de cabello platinado y ojos púrpura.
No puedo dejar de mencionar las bellas ilustraciones en blanco y negro de Doug Wheatley, que funcionan muy bien como complemento de la historia y retratan los momentos más impactantes de forma vívida. Me gustaron especialmente las imágenes de los dragones y los retratos individuales de cada rey en el Trono de Hierro. Esto le confiere un valor artístico añadido al libro.
Queda la pregunta fundamental: ¿recomendaría la lectura de este trabajo a un aficionado de A Song of Ice and Fire y/o Game of Thrones? Sí, pero con reservas. El estilo erudito y la naturaleza algo repetitiva de los sucesos definitivamente son un obstáculo y muchos se aburrirán. Pero para quienes aprecien los relatos históricos y sobre todo sean aficionados de la casa Targaryen, creo que hay mucho de valor en Fire and Blood. No será la lectura más rica emocionalmente o estéticamente placentera, pero constituye un esfuerzo magistral en términos de imaginación y construcción del universo, y tengo la sensación de que hay un puñado de pistas sobre The Winds of Winter y el final de la saga regadas aquí y allá. Después de todo, los dos grandes protagonistas de las novelas y la serie son miembros de esta casa, lo cual puede ser bueno o malo dependiendo de cómo se vea. Si algo queda claro después de terminar el libro es que la historia de los Targaryen es tan gloriosa como trágica, y que quien se atreve a jugar con fuego ha de terminar quemado siempre. Por mi parte espero con ansias el segundo volumen (que supuestamente será publicado cuando Martin finalmente termine con The Winds of Winter), donde aún nos esperan la muerte de los últimos dragones, las Rebeliones Blackfyre, el reinado de Aegon V el Improbable y por supuesto la insurrección de Robert Baratheon que acabaría (?) con la dinastía.
Calificación: 7.5/10
1. Jaehaerys I el Conciliador
2. Aegon I el Conquistador
3. Viserys I
4. Aegon III el Infortunado
5. Aenys I
6. Aegon II
7. Rhaenyra (la mayoría no la considera una reina legítima, pero lo que cuentan en el libro sobre ella me parece razón suficiente para incluirla)
8. Maegor I el Cruel
2. Aegon I el Conquistador
3. Viserys I
4. Aegon III el Infortunado
5. Aenys I
6. Aegon II
7. Rhaenyra (la mayoría no la considera una reina legítima, pero lo que cuentan en el libro sobre ella me parece razón suficiente para incluirla)
8. Maegor I el Cruel

Muy buena reseña. Voy a darle una oportunidad a este libro.
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