Fascismo-Introducción

Un magistrado romano cargando el fasces.

El día de hoy quiero hablar sobre fascismo. Lo digo en el sentido estricto de que tengo la intención de hacerlo, porque no es un tema agradable en absoluto y en un mundo ideal no tendríamos por qué dedicar ni un minuto de nuestro tiempo a confrontarnos con esta ideología monstruosa y destructiva. Pero la realidad nos impele a ello. Para nuestra desgracia, la derrota del fascismo y sus adeptos en la Segunda Guerra Mundial no resultó en su desaparición, como quieren creer muchas personas ingenuas hoy en día. No, simplemente se ocultó y halló medios para perpetuarse en reuniones sociales, en clubes y tabernas, en pequeños mitines y ahora en Internet. Hay que confrontar la realidad de que las ideas fascistas han tenido un resurgimiento muy notable en los últimos quince o veinte años luego de permanecer más o menos marginadas del discurso político mainstream por décadas. Esto quiere decir que quienes nos consideramos antifascistas tenemos que renovar nuestra vigilancia y nuestra lucha para asegurarnos de que el fascismo jamás vuelva al poder. En mi caso particular esta convicción no surge solamente de mis valores morales sino que, como persona de izquierda que soy, responde también a un desacuerdo ideológico profundo e irreconciliable con la ultraderecha y todos los sistemas políticos que resultan de ella. El fascismo y los fascistas son el enemigo. Fin de la historia.

No obstante, creo que para enfrentarse al enemigo es necesario entenderlo. Si voy a oponerme a una visión del mundo, a una doctrina política o económica, es apenas razonable concluir que tengo que tener muy claro qué es aquello a lo que me estoy oponiendo, qué es en lo que de verdad cree mi adversario y en consecuencia en qué creo yo cuando me opongo a él. No estoy hablando de tratar de dialogar o debatir con fascistas. Sabemos muy bien que nueve de cada diez veces es un ejercicio inútil que termina teniendo resultados contraproducentes. Me refiero a informarnos de forma seria y ponderada sobre los fundamentos  y la sustancia de la ideología fascista, de sus diversas manifestaciones históricas, de cómo ha cambiado o no ha cambiado a lo largo del tiempo. Y aunque incontables activistas antifascistas se han dedicado a esta tarea de manera admirable, también me he dado cuenta en mis recorridos por las redes sociales (principalmente Twitter y Facebook) y una que otra interacción personal de que una enorme cantidad de personas de mi generación ubicadas en diversos sectores del espectro político tiene una imagen distorsionada e inexacta de lo que es fascismo o qué convierte a alguien en un fascista. Esto tiene como consecuencia que el término se use de forma totalmente descontextualizada e incorrecta con excesiva frecuencia, ahora "fascista" se convirtió en muchos casos en un término genérico para referirse a cualquier sistema político o persona que sea de extrema derecha y defienda ideas intolerantes y discursos de odio. Y por supuesto que los fascistas cumplen con estas características, pero no son los únicos que las poseen. El problema es que el uso descuidado del término, cuando sucede de forma reiterada, lleva a que la realidad se haga borrosa y así el fascismo auténtico termina difuminándose entre una maraña de salidas en falso, confusiones e interpretaciones equivocadas. 

Seguramente algunas personas que lean esto pensarán que estoy siendo demasiado puntilloso y pedante, que la definición teórica exacta no importa tanto y que lo fundamental es la praxis antifascista. Estoy totalmente de acuerdo con el último punto. Sin embargo no creo que el deseo de entender con claridad a quienes ya identifiqué como nuestros enemigos sea asunto de pedantería o de querer corregir a los demás. Al escribir esto no pretendo juzgar o burlarme de los/as/es antifascistas que quizá han usado el término mal en el pasado. Seguramente obraban de buena fe y la ignorancia no es una falla moral. Quiero simplemente usar mi diminuta plataforma para informar un poco y disipar algunas de las dudas  más corrientes que existen alrededor del fascismo. Lo hago en primer término por mis convicciones políticas, pero también porque los temas de historia y filosofía política me interesan y les he echado mucha cabeza. 

No voy a atribuirme ningún tipo de autoridad o conocimiento especial, no soy historiador ni especialista en el fascismo. Voy a basarme en información disponible para cualquier persona con acceso a libros e Internet y el contenido va a ser de carácter totalmente propedéutico e introductorio. Así pues, me planteo escribir una serie de entradas en este blog que se refieran al tema (inicialmente pensé en publicar solamente una pero sería ridículamente larga). La primera se va a ocupar simplemente de entender qué no es el fascismo, pues para mí toda definición de un concepto es más fácil si se comienza en negativo. En la segunda trataré algunas de las definiciones tradicionales de esta doctrina y de sus corolarios fundamentales. También la compararé con otras corrientes políticas afines pero no iguales, principalmente con el pensamiento reaccionario. La tercera será una mirada a vuelo de pájaro a los apóstoles supremos del fascismo, Mussolini y Hitler, sin demasiado detalle pues la cantidad de páginas que se ha escrito sobre ese par es casi infinita. En la cuarta quiero referirme a algunos ejemplos históricos de regímenes y dictadores fascistas que no se conocen tanto. La quinta discutirá los que yo llamo "casos difíciles", refiriéndose a figuras que a menudo son llamadas fascistas y en efecto tienen muchísimo en común con el pensamiento fascista pero que no caben tan cómodamente dentro de la categoría. Específicamente pienso hablar de dos dictadores europeos (Francisco Franco y António de Oliveira Salazar) y dos suramericanos (Augusto Pinochet y Jorge Rafael Videla). Por último, la sexta entrada va a consistir en una reflexión corta sobre la situación actual del fascismo tanto a nivel del gobierno como el de las calles. El único resultado que espero obtener al final es que la pequeña serie de textos pueda servir como punto de partida para una persona deseosa de entender por qué el fascismo es tan terrible, de conocer su historia básica y características esenciales. Nada más, nada menos. 

Realmente no sé cuándo vaya a salir cada entrada y sería irresponsable comprometerme dada mi inconstancia e indisciplina para escribir en este blog, y además porque aunque no quiera entrar en demasiada profundidad hay un mínimo de investigación que tengo que hacer, añadiendo de ñapa el hecho de que ahora tengo responsabilidades académicas apremiantes. Trataré de ir trabajando poco a poco en cada una y publicarlas según las voy terminando. Tampoco sé qué tanta gente llegue a leer esto. Quizá logre una audiencia de cinco o diez personas. No importa, es suficiente. Y por supuesto, si alguien quiere darme retroalimentación, tiene críticas o quiere discutir algún punto de esta serie conmigo lo aceptaré gustoso. Eso es todo. Nos vemos para la primera entrega, ojalá más temprano que tarde. 



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